Formarse en toma de decisiones

Por qué es importante formarse en la toma de decisiones

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Cada día tomamos decisiones, desde las más comunes hasta las más complejas. Aunque parezca una actividad cotidiana decidir entre una u otra solución puede convertirse en todo un desafío.

La toma de decisiones es una competencia que puede aprenderse. Incluso es considerada una de las habilidades blandas que cada vez serán más demandadas en las empresas, de acuerdo con el Foro Económico Mundial.

Por eso, en este artículo queremos explicarte qué es la toma de decisiones, por qué es importante que los integrantes de las organizaciones se formen en esta competencia y qué etapas las compone. Además, si te quedas hasta el final conocerás diez consejos básicos que te ayudarán a tomar decisiones de calidad. 

Qué es la toma de decisiones y por es importante para las empresas

La toma de decisiones es un proceso en el cual una persona o un grupo de personas debe encontrar la mejor solución a determinado problema o una acción. Algunas de estas decisiones son fáciles de tomar, mientras que otras requieren de mayor análisis debido a su grado de complejidad.

Tomar decisiones es una de las habilidades blandas que tanto directivos, administradores, líderes y profesionales deben aprender. En el mundo empresarial la toma de decisiones es crucial cuando se trazan estrategias que contribuyen a perfeccionar los procesos, aumentan la productividad o se emprenden acciones específicas para lograr los objetivos.

Certidumbre, riesgos e incertidumbre en la toma de decisiones

Al tomar una decisión pueden presentarse tres condiciones: la certidumbre, los riesgos y la incertidumbre.

Se habla de certidumbre cuando existe la certeza sobre un aspecto. La información es relevante, precisa y puede medirse. Al tener a la mano todos estos detalles es posible determinar los resultados.

Las decisiones cuando hay certidumbre son más fáciles e incurren en menos riesgos. Por ejemplo, una decisión con certidumbre es comprar tela para el incremento en los pedidos de uniformes escolares cuando se acercan las clases.

El riesgo se refiere a toda condición en la que las personas pueden definir el problema, identificar alternativas, así como la probabilidad de que cada solución elegida ofrezca unos resultados esperados. Recordemos que el riesgo es una medida de la magnitud de los daños frente a una situación peligrosa. El riesgo se mide asumiendo una determinada vulnerabilidad frente a cada tipo de peligro.

En la toma de decisiones se debe considerar el riesgo de tomar una determinada decisión y las posibles consecuencias. Las decisiones estratégicas siempre tienen un elevado riesgo por las consecuencias de su ejecución.

Mientras que la condición de incertidumbre tiene que ver con la ausencia de certezas de que algo pueda ocurrir. El desconocimiento de información relevante, así como saber los resultados de una posible decisión generan incertidumbre.

En la toma de decisiones existe incertidumbre cuando no se puede estimar con exactitud los resultados que ocasionará una determinada decisión. Un ejemplo de incertidumbre, es la respuesta del consumidor ante una promoción o una innovación.

En la toma de decisiones gerenciales se busca bajar la incertidumbre con investigaciones, encuestas, probabilidades y el manejo de escenarios.

Etapas de la toma de decisiones

  • Necesidad de resolver un problema

En esta primera etapa se debe identificar el problema y analizarlo profundamente.

  • Identificación de criterios de decisión para solventar el problema

Se elegirá la pauta a seguir para resolver el problema. En la toma de decisiones cada empresa debe identificar los métodos más adecuados y cuáles son los más beneficiosos según sus objetivos.

  • Ponderación de los criterios seleccionados

Ponderar consiste en atribuir un valor relativo a los criterios relevantes. Por tanto, este proceso contribuye a conocer cuáles son los aspectos que mejor se ajustarán a la toma de decisiones. Los criterios varían según quien sea el tomador de la decisión, la empresa y las circunstancias.

  • Desarrollar las alternativas posibles

Durante esta etapa se busca obtener y desarrollar las alternativas identificadas como factibles, es decir, aquellas que ayudarán a resolver el problema de manera óptima. Ampliar creativamente las opciones mejora la calidad de las decisiones.

  • Seleccionar la mejor alternativa

Teniendo en cuenta todas las alternativas previamente evaluadas y tomando en consideración los criterios, es hora de seleccionar la opción más acertada.

  • Implantar la alternativa

Las decisiones no pueden quedarse en palabras o escritas en un papel. Deben ser llevadas a la acción. En el caso de una empresa, el encargado tiene la tarea de comunicar la solución. Luego la ejecutará siguiendo un plan.

  • Evaluar la efectividad de la decisión

La mejor manera de saber qué tan efectiva ha sido una decisión será midiendo el resultado. Si la evaluación arroja que el problema persiste, hay que reiniciar el proceso si así lo amerita. 

Diez consejos para tomar decisiones de calidad

Si ya tienes clara cuál es la estructura para tomar decisiones, a continuación, te brindamos algunos consejos que te permitirán elegir mejor:

1. Analiza la información, los datos, el tiempo, pero sin excederte

Es común que ante un problema busquemos toda la información necesaria. No está mal. Pero es fundamental saber seleccionar lo que es relevante y lo que no. Excederse en el tiempo también puede resultar contraproducente. 

2. Sé claro y honesto contigo mismo

Sobre todo, con tus creencias, opiniones y prejuicios. Es común dejarse llevar por ellas cuando se toman decisiones importantes. Así que es hora de dejar a un lado todas esas opiniones y asumir la imparcialidad como bandera. 

3. Evita hacer suposiciones precipitadas

Es normal que la incertidumbre toque a la puerta y te lleve a hacer suposiciones generalmente precipitadas. Pase lo que pase, no hagas conjeturas antes de tiempo. No te saltes el proceso.  

4. Define detalladamente el problema

Toma el tiempo necesario para definir el problema de la forma más detallada posible. Puede parecer una tarea engorrosa, pero es el punto de partida para tomar decisiones oportunas y de calidad.  Muchas veces podemos confundir el problema con una posible solución del mismo.

5. Analiza objetivamente las decisiones tomadas en el pasado

Este es un excelente ejercicio que te ayudará a identificar qué acciones emprendiste antes de tomar una decisión (acertada o no). Recuerda, la objetividad será tu verdadera aliada.

6. Sé paciente

Pocos tienen el don de la espera. Nos encantaría pensar que las buenas decisiones se eligen en un abrir y cerrar de ojos. Pero la realidad muestra todo lo contrario. Tomar una buena decisión requiere también de paciencia, no solo antes de decidir, sino para continuar todo el proceso y analizar los resultados.

7. Si tienes dudas, busca soluciones alternativas

Ante un problema o determinada situación las dudas pueden surgir. El detalle está en cómo se enfrentan. En este caso, no te quedes con una alternativa, considera identificar varias.

8. Si no puedes tomar una decisión, espera hasta el día siguiente

Las decisiones complejas requieren de mayor análisis. Es probable que te enfrentes a un bloqueo mental. Si este es el caso, toma un descanso. Las ideas fluirán mejor al día siguiente. La prisa no es buena consejera.

9. Consulta a otras personas si necesitas más datos

Si aún no estás seguro de la decisión o crees que necesitas más datos, adelante, te resultará muy útil. No descartes esta alternativa. Siempre habrá personas a tu alrededor que te ayudarán. 

10. Analiza o acude a expertos en toma de decisiones

Por último, y no menos importante, si el proceso sigue siendo un tanto difícil, considera estudiar los casos de éxito o asesórate con expertos en toma de decisiones. En ellos podrás encontrar ideas útiles para enfrentar con determinación el proceso.

Si tomar decisiones oportunas y de calidad no es tu punto fuerte, es momento de mejorar esta habilidad blanda a través de la capacitación online. Haz clic AQUÍ para ver el curso.  

Recuerda que somos el producto de las decisiones que tomamos, y la mejora de esta competencia nos hará mejores personas y excelentes profesionales.

Alejandro Rivera Prato

Director de Formación Smart

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