Seguramente te ha pasado: pruebas ChatGPT buscando una solución brillante para un problema de clima organizacional y lo que recibes es… un montón de frases genéricas que parecen sacadas de un manual de 1995. Frustrante, ¿verdad?
Muchos pensamos que el truco está en la herramienta, pero la realidad es otra. La IA no es un buscador de Google; es un copiloto que necesita un capitán que sepa dar órdenes claras.
El “Efecto Cafetería”

Imagina que vas a una cafetería y dices: “Quiero un café”. Probablemente te den un café negro estándar. Pero si dices: “Quiero un latte grande, con leche de almendras, doble shot de espresso y que no esté muy caliente”, obtienes exactamente lo que necesitas.
Con la IA pasa igual. Quien domina el lenguaje, tiene vocabulario y sabe explicar el “porqué” de las cosas, saca petróleo de la máquina. Quien se queda en lo básico, solo recibe datos sueltos.
La brecha que nadie te cuenta
Estamos en la era de los videos de 15 segundos en TikTok y los emojis, donde cada vez escribimos menos. Y aquí está la paradoja: mientras más simplificamos nuestra forma de hablar, menos provecho le sacamos a la tecnología más avanzada del siglo.
En RRHH sabemos que la comunicación es una competencia. Si no lo entrenamos, perdemos la capacidad de matizar, de dar contexto y de marcar criterios. La IA no va a “pensar por ti” si no tienes el andamiaje mental para guiarla. Al final, la IA no crea desigualdad por diseño, sino porque premia a quien tiene la claridad mental para expresarse mejor.
Con la IA se pone más en evidencia la frase, “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. de Ludwig Wittgenstein
¿Cómo nos ponemos al día?
No hace falta volver a la universidad, pero sí recuperar ciertos hábitos que nos hacen mejores profesionales (y mejores usuarios de IA):
- Lee fuera de tu burbuja: No solo leas correos o LinkedIn. Busca textos que te reten, que te obliguen a buscar una palabra en el diccionario. Lee libros.
- Escribe para ordenar tus ideas: Antes de pedirle algo a la IA, intenta explicarlo en un párrafo para ti mismo. Si no puedes explicarlo, no puedes pedirlo.
- Enriquece tu “caja de herramientas”: Aprende términos técnicos de tu área. Mientras más palabras conozcas, más “ventanas” tienes para ver y resolver un problema.
La IA no viene a reemplazar tu palabra, viene a darle superpoderes. Pero para que eso pase, primero tenemos que ser dueños de nuestro propio lenguaje.

Director Formación Smart

