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Gestionar el conocimiento es pensar en el futuro de las organizaciones

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Sin importar la longevidad de la vida organizacional, en las empresas se generan a diario conocimientos que son el fruto de las buenas prácticas, y que posiblemente, cuentan con la intervención oportuna del talento humano para que sucedan. Sin embargo, en el tiempo y por diferentes causas, la permanencia de ese conocimiento, se ve amenazada.

Por ejemplo, al haber rotación del talento humano no siempre hay respaldo de las razones que dan pie a los procesos que se aplican en la cotidianidad empresarial. El nuevo personal debe decodificar esa información infiriendo las razones o simplemente implementando nuevos procesos perdiendo los alcances anteriores.

Es muy típico ese “iniciar desde cero” una nueva gestión gerencial, sin dar continuidad, dejando de lado los conocimientos adquiridos a través de la experiencia y el aprendizaje continuo que dan soporte a la metodología aplicada. En algunos casos se mantiene el “como” hacer las cosas, pero no los “porqués”, o se remiten a la lectura de lo escrito y no de lo referido por los colaboradores, desde su experiencia.

Detenerse en el hoy para recopilar la información implícita en las labores de los colaboradores, capturar los conocimientos y compartirlos con todos los miembros, para que sean útiles en la toma de decisiones y sea prospera la empresa en el futuro inmediato, de eso se trata la gestión del conocimiento y esto tiene una serie de requisitos que son necesarios para que se establezca un sistema dentro de la organización que facilite la captación, almacenamiento y la socialización del conocimiento organizacional, preservando este activo invaluable.

¿Qué tan importante es el conocimiento organizacional?

El conocimiento organizacional pasar a ser un activo fundamental en el desempeño de los colaboradores. Justamente a través de la comprensión de la realidad del mercado en consonancia con los objetivos propios de la organización, y la mirada de la realidad interna, comprendiendo los procesos de producción, distribución, venta y comercialización, se determinan los procesos, las prácticas y metodologías que son favorables para dar respuesta a las demandas comerciales.

El conocimiento, resultado del análisis y el debate constructivo, pasa a ser el valor agregado que está implícito en cada uno de las actividades dentro de la organización vista como un sistema. El conocimiento aporta beneficios y asegura el camino al éxito de la empresa. En otras palabras el conocimiento, es uno de los elementos que ayuda a monetizar a la organización.

Si concebimos la empresa como una organización competitiva, entonces el conocimiento bien gestionado es la clave para la generación de ideas, productos y procesos más eficaces, y personas con más y mejores habilidades que facilitan el funcionamiento del sistema. Y como sistema no solo se debe adquirir conocimientos sino también desarrollar nuevos conocimientos.

¿Información o conocimiento?

La información suele ser aquellos datos explícitos a los que todos tienen acceso, ya que de alguna manera u otra han sigo sistematizados en manuales, normativas, instructivos, informes, entre otros. Las organizaciones están repletas de información, pero no necesariamente ésta es convertida en conocimiento.

Por su parte el conocimiento son todas aquellas premisas que resultan de la compresión, análisis e interpretación de la realidad y que conllevan a la modificación de comportamientos observables. En la organización suele ser el fruto de la experiencia en cada puesto de trabajo, en plena y constante interacción con el sistema interno y externo de la empresa. Desde esta perspectiva, el conocimiento se genera en cada talento humano y es toda aquella información que yace implícita en las labores cotidianas y que debe ser puesta en evidencia por el que desea capturar el conocimiento.

Los datos por sí solos son simples números, pero tras el análisis se convierten en conocimientos del mercado, de la competencia, de los clientes, en fin, el conocimiento es un recurso para la gestión estratégica construido socialmente. La información rara vez genera cambios o transformaciones, mientras que el conocimiento es un insumo fundamental para la innovación, para los cambios y el impulso de acciones que conlleven a competencias que sean necesarias dentro de la organización.

Las organizaciones deben ser: Sistemas para el Conocimiento

Esta afirmación de entrada es todo un reto, ya que convertir nuestros espacios organizacionales en sistemas para el conocimiento requiere cambios y en algunos casos transformaciones que tienen un costo humano y material significativo.

Diferentes autores señalan diferentes elementos necesarios para la gestión del conocimiento organizacional, pero pudiéramos resumirlos en tres grandes grupos:

  • Cultura organizacional o corporativa: Se requiere una cultura donde se valore a la persona por sus competencias, por su talento, que para el sistema el conocimiento sea importante y por lo tanto la formación y la inventiva sean parte de la cotidianidad. Que exista la práctica de socializar los conocimientos, con libertad, sin egoísmos ni secretos, con fácil acceso para todos, especialmente para aquellos que toman decisiones.
  • Procesos: Eficaces, claros y que puedan ser objetos de mejora continua y por supuesto, procesos que permitan al talento humano: capturar, almacenar y socializar el conocimiento que se genera en torno a ellos. Incluso el conocimiento que se genera al desarrollar nuevos procesos administrativos u operativos
  • Tecnologías: Que faciliten el registro y la comunicación del conocimiento, garantizando que todos tengan acceso dentro de la organización, con actualizaciones constantes.

La gestión del conocimiento dentro de las organizaciones requiere, por un lado, del aprendizaje constante, y por otro, necesita del desaprender y desechar todo aquello que ya no es favorable. El conocimiento que es fruto de la experiencia y de la interpretación de la realidad, cambia constantemente, a la par del dinamismo social y de los procesos.

La actualización es clave para que al cambiar la realidad a la que responde la organización, los conocimientos y las prácticas generadas de ellos, también cambien, sin dejar de lado la memoria organizacional.

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Equipo de redacción Formación Smart

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